El valle del Duero, Patrimonio de la Humanidad, es un lugar encantado para descubrir en pareja.
En las bodegas de Gaia, pruebe el vino de Oporto y conozca todos los vericuetos de su producción. Viejas tradiciones explican la simbiosis del río, la tierra y el vino, demasiado valioso para ser disfrutado solo.
Desde el mirador de S. Leonardo da Galafura, la dulzura del río inspira sentimientos de ternura. Puede tomar el histórico tren de vapor y, en buena compañía, deleitarse con la belleza de la viña trepando por escalones de pizarra.
En Pinhão piérdase en el ambiente de afectos y nostalgia revivido por los bellos azulejos de la estación. En la orilla sur, entre en un paisaje de bosques de robles con una fuerza salvaje. Con una vista incomparable sobre el río, el mirador de S. Salvador do Mundo es lugar de fiesta y amoríos: en la romería anual, las muchachas casaderas creen que encontrarán novio si hacen nudos en las retamas del camino.
Parques Naturales del norte
Reanude sus lazos con la tierra madre y viva la naturaleza de lleno en los parques de las regiones de Minho y Trás-os-Montes.
El Parque Nacional Peneda-Gerês es una maravilla de la naturaleza que no puede perderse. Conocerá un paisaje deslumbrante y especies únicas como el garrano salvaje (caballo pequeño y robusto), las águilas doradas o el perro Castro Laboreiro. Conozca las tradiciones y costumbres locales en las aldeas de Lindoso y Soajo y suba a sus castillos. Son buenos miradores para contemplar la sierra.
Hombre y naturaleza viven en perfecta armonía en los Parques Naturales de Montesinho, Alvão y Duero Internacional. Sepa que estos parques todavía encierran aldeas comunitarias donde se preserva la vida rural. Existen varios itinerarios que puede seguir para visitarlas.
En pantanos y embalses encontrará espacios de ocio y la oportunidad de medir su destreza física. Piragüismo, paseos en bicicleta o a caballo y paseos a pie le pondrán a prueba y proporcionarán momentos de placer relajantes.
Lleve siempre un traje de baño a mano. Ríos y riachuelos le sorprenderán a mitad del camino y no resistirá darse un chapuzón en el agua refrescante.
Refugio en Porto Santo
En Porto Santo encontrará su refugio, el lugar donde todo sucede a un ritmo tranquilo, que puede ofrecerle unas vacaciones inolvidables.
A sólo 2 horas y media en barco o, si lo prefiere, a sólo 15 minutos en avión desde Madeira, se encuentra una de las islas más bonitas y paradisíacas de Europa: Porto Santo.
Rodeada de escenarios naturales que varían a lo largo de kilómetros de tranquilas playas y el azul profundo de un mar tranquilo y cálido, esta pequeña isla es el lugar ideal para huir del estrés cotidiano.
Si le gusta la playa, se sentirá en el paraíso. Relájese en un arenal fino y dorado, que se extiende a lo largo de 9 km, famoso por sus propiedades curativas. Sumérjase durante todo el año en un mar tranquilo de aguas limpias y tibias.
No deje de someterse a un tratamiento antiestrés, que el nuevo Centro de Talasoterapia podrá proporcionarle.
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