Évora fue durante algún tiempo, en el renaeimiento, la capital del país. Lo esencial del patrimonio monumental que conserva data de esta época y se extiende hasta el siglo XVIII. Sin embargo, quedan numerosos vestigios de los establecimientos célticos, romanos, visigóticos, musulmanes, románicos y góticos: en primer lugar, los importantes tramos de la muralla que rodea por completo la ciudad (de cerca de 6 km. de extensión). Las sinuosas calles de sabor oriental ascienden hacia la cima de la colina, donde se encuentra el Templo de Di península ibérica, con su podio de granito y sus columnas de mármol de Estremoz.
Principales festejos: En febrero, feria de San Brás (artesana, de vasijas del Alentejo: ver a continuación) ; la segunda quincena de junio, feria del día de San Juan (agrícola y artesana) con competiciones deportivas, conciertos, folclor, todos los domingo de verano, después del mediodia en el parque Dom Manuel, espectáculos folclóricos y representaciones culturales. Actividades: Marchas ecuestres; pesca en lagos; deportes náuticos en las aguas de Divor (a 21 km. al Norte, por Igrejinha). Gastronomía típica: Los queijadas (pasteles de queso). «Artesanía e industrias: Ciudad del trigo, del corcho, de la lana, del cuero (curtidos), de los embutidos, Évora centraliza toda la actividad del Alentejo: muebles lacados y decorados (frecuentemente con flores) ; objetos de corcho; pieles y cueros; tapicerías; vasijas (poucarinhos).
|