De origen romana y contenedora de un patrimonio natural y cultural envidiable, la villa de Serta se encuentra dulcemente reclinada sobre las albuferas del Zêzere, Castelo do Bode y Bouçã.
Con sus nacimientos puros del placer del sol, del agua y de los deportes náuticos que se hacen relajadamente, sin prisas.
Siendo un rincón de singular belleza, donde se descubren aldeas y monumentos preciosos, Sertã se sitúa en la grandeza frondosa y espontánea de los piñales, en la mayor mancha verde de Europa.
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