Compartir con el Río Mondego algunos momentos de la vida, dando un paseo a pie, en bicicleta o en jeep, en coche o en kayak, es disfrutar de un mundo maravilloso de bellezas naturales sin par.
El único río de gran caudal, que nace en Portugal, es sólo un hilo de agua cuando brota de las rocas de granito en Sierra da Estrela a 1425 m de altitud, donde es conocido como el Mondeguiño, pero va creciendo en un largo recorrido de 227 km hasta Figueira da Foz, explayándose en el Atlántico.
Acompañar el curso de este río supone conocer una aldea histórica, descubrir como se fabrica el queso da Serra en un lugar perdido en la montaña, probar el auténtico vino Dão en la bodega del productor, observar vestigios arqueológicos, admirar monumentos, sorprenderse con antiguos molinos todavía en actividad en recónditos lugares, apreciar piezas de artesanía obtenidas de la lana, de la madera, del granito o de la pizarra, saborear la gastronomía serrana, dejarse, por fin, envolver en un ambiente relajante y saludable, donde la fauna y flora son ricas en diversidad y abundancia.
Entre los muchos lugares y pueblos por donde pasa, Penacova es en el que la presencia del Mondego es más visible. Por donde sea que mire, el río siempre está presente. Contemple estos magníficos paisajes y siéntese a la mesa con la naturaleza.
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