Monsaraz la de las siete iglesias,completamente contenido por sus murallas, Monsaraz se asoma a la llanura fronteriza del Alentejo regada por el Guadiana. Desde tan privilegiada posición, el paisaje adquiere ciertas cualidades que pueden llegar a ser consideradas mágicas. Quizás, allí, sobre las pulcras tierras de labranza salpicadas de alcornoques y olivos donde no se aprecia movimiento alguno, también se detenga el tiempo.
Las piedras que conforman fortaleza, murallas e iglesias emanan cierto aire de misterio, emparentadas, sin duda, con las que, erguidas, encarnaron viejos ritos prehistóricos. Mas, los dólmenes que pueblan estos parajes tienen su propia personalidad y la familiaridad que muestran con respecto a Monsaraz no impide que la ciudad, en sí, haya creado la suya propia. Identidad que no puede desligarse, sin embargo, de las llanuras alentejanas, de la líquida línea fronteriza en la que se convierte el río Guadiana hacia el oriente y de una historia que levantó el viejo castillo y hasta siete iglesias, quizás demasiadas para el volumen de este pueblo.
Sea por unas cosas o por otras, la villa no puede ocultar su formación medieval, favorecida por su particular situación geográfica y por el buen mantenimiento de las silvestres orillas del Guadiana. Las caracteristicas ancestrales de ciudad fortificada, albergan un caserio de profundo caracter portugués o alentejano. Pero, también un conjunto arquitectónico extraño, pues en estrecho crisol se funden construcciones populares, manuelinas y barrocas
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