Miranda do Douro es una de la mas bellas ciudades del norte de Portugal. Ademas de la riqueza de su Historia y de su cultura, Miranda do Douro ofrece un entorno magnifico con sus paisajes preservados.
Desde principios del siglo II, Mirada do Douro ya contó con grandes admiradores, como Alfonso Enriques, quien fuera primer rey de Portugal. Tal era la fascinación que le producía este paisaje que acabó revelándose contra sus vecinos los españoles, fortificó sus dominios y comenzó su imparable conquista por la Lusitania. Desde entonces, Miranda do Douro a pesar de haber padecido otros muchos enfrentamientos se ha levantado una y mil veces haciendo valer siempre sus envidiadas peculiaridades
Miranda do Douro muestra el carácter más propio de un pequeño pueblo a pesar de que la historia le otorgase el título de ciudad. Este nombramiento fue producto de las rivalidades que mantenían las jerarquías eclesiásticas de Miranda y Braganza. De aquellas rencillas aún escucha Miranda el elogio de sus vecinos cuando afirman que “la sacristía está en Braganza pero la Catedral está en Miranda. Los otros, astutos y celosos, responden: “si vas a Miranda, ve la Catedral y vuélvete a casa.
Pero no le es suficiente con su Catedral. Su historia también se recuerda en la contemplación de las ruinas del palacio episcopal, hoy transformado en un café. No menos interesantes son las fachadas medievales que se muestran a lo largo de la conocida Rua de Costanilha, el puente medieval bajo el que corre el tímido río Fresno o la Fonte dos Canos, que sigue ahí desde el siglo XVIII.
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