Foz do Arelho, un pueblo que se levanta a la orilla derecha de la “Lagoa” de Óbidos, que cada año cambia su embocadura dependiendo de los vientos y las mareas. Desde la playa de Foz, el primer arenal que encontramos en nuestra ruta, sale una carretera asfaltada que va hasta Sao Martinho do Porto. La conducción no puede ser más placentera, con el mar a nuestra izquierda, con esa brisa marina que entra por la ventanilla del coche y acaricia el volante.
Los acantilados se suceden, siendo golpeados con furia por el mar. Sólo el faro de la Ponta dos Covinhos, en Casais da Cidade, se atreve a variar el panorama de violentos acantilados; al final, la playa de Salir do Porto nos avisa ya de nuestra llegada a la bahía sobre la que se asienta Sao Martinho do Porto. Las dos promontorios que protegen a esta villa, conquistada por los monjes de Alcobaça a mediados del siglo XIII, hacen que las aguas de su playa sean muy tranquilas.
Con una playa entre el mar y una laguna. Los turistas de sol y playa pueden acercarse a las finas arenas de la de Sâo Martinho do Porto, un poco más al norte. Peniche es un puerto pesquero defendido con imponentes murallas. Su fortaleza fue uno de los penales más siniestros de la época de Oliveira Salazary hasta el triunfo de la Revolución de los Claveles de 1974. Lugar ideal para mariscadas.
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