Castelo de Paiva es una villa portuguesa del Distrito de Aveiro, Región Norte y subregión del Tâmega, con cerca de 2 900 habitantes.
Es sede de un municipio con 114,67 km² de área y 17 338 habitantes (2001), subdividido en 9 freguesías. El municipio limita al norte con los municipios de Penafiel y Marco de Canaveses, al este con Cinfães, al este y al sur con Arouca y al oeste con Gondomar.
El concelho fue llamado únicamente Paiva hasta comienzos del siglo XIX.
El distrito de Castelo de Paiva yace en una región verde, cubierta de viñedos, y se enorgullece de sus deslumbrantes vistas sobre el Duero.
Sin embargo, el ex-libris de la ciudad es otro río, el Paiva, el cual fluye alrededor de la islita de Castelo, que más bien parece una vieja fortaleza fluvial, y resulta excelente para los deportes acuáticos: hay barcos de alquiler y una piscina de natación al aire libre, además de una serie de playas agradables y la posibilidad de hacer cruceros a lo largo del Douro.
Esta zona también ofrece una inmensa área de bosques cruzada por ríos y arroyos donde disfrutar bonitos paisajes, una atmósfera tranquila y un contacto íntimo con la Naturaleza.
En cuanto a la arquitectura, hay varias casas señoriales de los siglos XVII y XVIII en fincas solariegas junto al Duero, como el Solar da Fisga, al igual que delicadas iglesias y capillas con preciosas tallas doradas e imágenes religiosas.
La artesanía regional incluye cestería, trabajos en lino, cobre y bronce, siendo estos dos últimos, sin lugar a dudas, los de mayor renombre.
En cuanto a la gastronomía, hay muchas opciones, desde el arroz con lamprea al sábalo y el bacalao asados, o bien, cabrito o ternera en gruesas rebanadas, hígado frito y churrascos encebollados; en todo caso, cualquiera de estos platos siempre podrá ser acompañado por el delicioso vinho verde («vino verde») tinto, ligero y espumoso del lugar.
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