A orillas del río Cávado, Barcelos es una ciudad alegre y risueña como las gentes de la región del Miño.
Si les gustan las fiestas y romerías - la fiesta de las Cruces es una explosión de luz, color y tradición; si les gustan los mercados, todos los jueves se celebra uno donde podrá encontrar de todo: hortalizas, orfebrería, ropa del hogar, objetos en hierro, vajillas y...buenos manjares. Y todo el mundo queda encantado con las figuras llenas de color e imaginación de su artesanía.
La villa fue regalada por el rey D. Dinis al primer Conde de Barcelos en 298. Si entra por el puente gótico que atraviesa el río, se ve enseguida todo el casco urbano de la época medieval: las ruinas del antiguo palacio de los Condes, más tarde Duques de Braganza, que se impone al paisaje, la iglesia Matriz, el Rollo de piedra. En la explanada que se abre ante el palacio está ubicado un interesante Museo Arqueológico al aire libre. Fíjese muy especialmente en la Cruz de Piedra del Señor del Gallo, que cuenta en un bajorelieve la leyenda del gallo, que Barcelos ha adoptado como símbolo. En la casa solariega de los Pinheiros busque un viejo de grandes barbas grabado en la piedra. Es el "Barbadão", clamando venganza contra un caballero del Palacio de los Duques que deshonró a su hija.
De las antiguas murallas queda en pie una robusta torre del homenaje, un bello espacio donde está situada la Oficina de Turismo. Dé un paseo por el agradable jardín de sabor barroco y visite la iglesia
"Bom Jesus da Cruz". Es un templo muy elegante, que mezcla en su exterior la piedra oscura del granito y el blanco de la cal que tan bien armonizan con las formas barrocas.
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