La región del Alentejo, situada al Sureste de Portugal, limítrofe con Extremadura y con la provincia de Huelva, tiene una extensión de 23.522 Km2. y una población aproximada de 550.000 habitantes. Se divide en dos partes principalmente Alto Alentejo, con capital en Evora y Bajo Alentejo, con capital en Beja.
El Alentejo se divide en 8 Sub-regiones vinícolas, que son las siguientes Vidigueira, Granja-Amareleja, Reguengos, Redondo, Borba, Moura, Evora y Portalegre. Ademas existe en la extensa llanura altentejana, un área geográfica que comprende los distritos de: Portalegre, Evora y Beja, donde se produce el Vino Regional Alentejano, concepto que abarca distintos vinos, que son fiel reflejo del Alentejo vitivinícola, con todas sus tradiciones
Alentejo planicies en las que se pierde la vista, mezcladas con sol y calor, imponen un ritmo de vida lento y compasado. Estamos en el Alentejo.
En el interior, la inmensa llanura, trigales dorados ondeando al viento; en el litoral playas salvajes, de una belleza agreste e inexplorada.
En la amplitud del paisaje se intercalan alcornoques y olivos que resisten al tiempo. Aquí y allá se levanta un recinto amurallado, como Marvão o Monsaraz, o la sencillez de un anta recordando la magia del lugar. En los cortijos, blancas casas de planta baja coronan pequeñas elevaciones, los castillos evocan luchas y conquistas y los patios y jardines son testigos de influencias árabes, que moldearon el pueblo y naturaleza.
En el Alentejo, la fuerza de la tierra marca el tiempo. Quizás por ello la cultura adquiera aquí un carácter particular. Basta conocer Évora, sus raíces romanas y el encanto de su patrimonio, para entender por qué razón ha sido clasificada Patrimonio Mundial. Admire el templo de Diana y algunas de sus iglesias. No se arrepentirá.
Pero no se vaya hacia el norte o sur sin explorar el litoral. Ahí el paisaje es elevado y escarpado, con pequeñas playas al abrigo de acantilados. También aquí tenemos aromas de campo, las hierbas aromáticas sazonan pescados y mariscos, el tiempo corre despacio. Porque todo el Alentejo vive al ritmo de la tierra.
|