Una región próspera con suelo fértil, un clima templado y, para el turista, espectaculares lagos como el Como, Garda, Maggiore (compartido con Piedmont) y Lugano. Como en Piedmont, el valle del Po tiene mucha industria pesada. Las altas montañas del norte, de Italia que marcan la frontera con Suiza, proporcionan excelentes sitios para esquiar y escalar. Las invenciones culinarias más famosas de Lombardía son la sopa de minestrone y el osso buco.
Lombardía ocupa una superficie de 23.859 km² y es la región con la mayor población de Italia ya que cuenta con 9.122.000 de habitantes. La capital de la región es Milán que además es la segunda ciudad de Italia por número de habitantes. El resto de las capitales de provincia de esta región son: Bergamo, Brescia, Como, Cremona, Lecco, Lodi, Mantua, Pavia, Sondrio y Varese.
El territorio de la región está constituido por llanuras en su 47% y por montañas en su 40%.
En la zona al sur encontramos el río Po con sus importantes afluentes: el Adda, el Ticino, el Oglio y el Mincio.
Los picos más importantes del territorio son los del Gruppo del Bernini que alcanzan casi 4000 metros de altura.
En la franja prealpina se encuentran un gran número de lagos. Los más importantes son: el Lago Maggiore, el Lago de Lugano, il Lago de Como, il Lago d'Iseo, el Lago d'Idro y el Lago de Garda.
Es la región más rica desde el punto de vista económico, ya sea en el sector agrícola (producción de fruta y cereales) que en el sector industrial (industrias metalúrgicas, del textil y del sector alimentario).
El turísmo se concentra, en su mayoría, en las zonas de montaña y en los lagos donde exiten infraestructuras de cualidad dedicadas al ocio y a diferentes tipos de deportes y donde se puede gozar de paisajes naturales de gran belleza.
Además, en Lombardía se encuentran ciudades artísticas importantes como: Milán, Mantúa, Bergamo y Pavia que ofrecen al visitante centros urbanos llenos de cultura y de valiosas obras de arte.
MILÁN
La ciudad más sofisticada y cosmopolita del norte de Italia, Milán, es un centro financiero y comercial de importancia mundial y un rival de París en las esferas del arte moderno y la moda. Su carácter internacional está marcado por una gran concentración de rascacielos que no se encuentran en ninguna otra parte de Italia, contrastando con los edificios históricos, pero construido bajo la misma arrogancia y orgullo cívico que hace 500 años dio a la ciudad su espléndida Catedral gótica. Todavía hoy, ésta es la segunda iglesia más grande del mundo, a pesar de su talla, crea una impresión de belleza delicada y etérea debido a su color pálido y a su fino tallado en la cubierta de su exterior. La ciudad entera está llena de palacios, plazas e iglesias, que hablan de siglos de prosperidad continua. El Castello Sforzesco, al oeste de la ciudad, es un macizo castillo fortificado, comenzado por los Visconti y acabado por el Sforza. Era el bastión político y social donde los Sforzas tomaban sus decisiones durante el auge de Milán como centro político-cultural y mucha de la élite del renacimiento nació dentro de sus lujosos dominios. Los artistas de su corte incluyeron a Leonardo Da Vinci y a Bramante y el lugar ahora contiene un gran número de museos. El famoso fresco de Leonardo Da Vinci, la Última Cena puede ser visto en el convento de Santa María della Grazie. El Teatro della Scala sigue siendo la indiscutida capital del mundo de la ópera y es muy digno de verse por su magnífica opulencia.
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