Amelia está situada en un territorio aún integro ecologicamente que se caracteriza por la alternancia armónica de cultivos agrícolas, viñedos, olivos y bosques. Esta localidad ocupa una superficie de 133 km² y cuenta con unos 11.215 habitantes.
Amelia conserva, todavía hoy, sus antiguas y potentes murallas pertenecientes a los siglos VI-IV a.C.
La parte más antigua de estas murallas son del periodo prerromano y se sitúan en el interior del actual centro histórico donde se levantan a ambos lados de la Puerta Romana, el ingreso más imponente y moderno del núcleo urbano (siglo XVI). Las murallas de Amelia son el fruto del trabajo ingenioso de los constructores locales que las llevaron a cabo con la sola sobreposición de piedras y sin uso de ningún tipo de cemento.
Otro monumento importante es la Iglesia de San Francisco de 1287 que en el siglo XIV fue unida al convento de los frailes menores, y donde se puede visitar la capilla Geraldini en la que se encuentran los sepulcros de Matteo y Elisabetta, esculpidos por Agostino di Duccio. El área del convento, ex-colegio Boccarini, hoy acoge el Museo Archeológico y la Pinacoteca Comunal.
Entre los edificios eclesiásticos importantes, también encontramos la Iglesia de San Agostino del siglo XIII que presenta una fachada de estilo románico-gótico.
Por último, en el monasterio benedictino de San Magno se conseva el precioso Organo de San Magno de 1680, único instrumento con doble teclado perfectamente restaurado. De hecho, la ciudad de Amelia posee siete órganos históricos y debido a esta richeza de instrumentos musicales antiguos ha sido fundada la Academia del Arte Organaria Umbra, ligada a la Associazione Umbra.
No muy lejos de Amelia se encuentra el bellísimo parque natural llamado “Oasi di Alviano”, habitat incontaminado dirigido por el WWF.
Otro lugar muy interesante es la Foresta Fossile, situada a 42 km de Amelia, cerca de Avigliano Umbro (localidad de origen romana), en la localidad de Dunarobba, que constituye uno de los bosques fosiles más importantes del mundo. Antiguamente, esta zona, de clima tropical, estaba ocupada por el lago Tiberino que era el habitat natural de hipopotamos, elefantes y sequoyas gigantes. En este lugar se puede contemplar un museo natural único y especial que permite conocer los antepasados de las actuales Sequoias sempervirens que hoy podemos encontrar en el parque americado de Yellowstone.
La zona fue cubierta, a lo largo de los siglos sucesivos, por sedimentos y arcillas que han permitido su conservación hasta el día de hoy.
Lo que es verdaderamente sorprendente es que los árboles se han conservado en forma de madera en vez de petrificarse como ocurre normalmente a otros tipos de fósiles.
En este lugar se puede contemplar un museo natural único y especial que permite conocer los antepasados de las actuales Sequoias sempervirens que hoy podemos encontrar en el parque americado de Yellowstone.
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