Montepulciano es un pequeño burgo de la provincia de Siena de origen etrusco, conocido antiguamente como Castello Politiano. La ciudad se distingue por la Plaza Grande en el centro a la que se asoman los edificios más importantes.
El panorama que se observa desde la torre del palacio del Ayuntamiento es realmente maravilloso. Desde aquí, cuando el tiempo está sereno, se puede admirar el Valle de Chiana, Perugia y Asís, el Monte Amiata e incluso, la larga cinta del Lago Transimeno.
Montepulciano es una pequeña localidad llena de obras architectónicas de gran valor y belleza.
Subiendo hacia la Plaza Grande, el punto más alto de la ciudad, nos encontramos con la Iglesia de Santa María dei Servi del siglo XVI en cuyo interior conserva la famosa tabla pintada por Duccio da Buoninsegna: la Madonna con Bambino. Llegados a la Plaza Grande podemos admirar el bellísimo palacio del Ayuntamiento construido en el año 1300 y de estilo florentino, el Palacio Contucci y el Palacio Tarugi obra de Sangallo y por último, la Catedral que fue proyectada por Taddeo di Bartolo.
También os aconsejamos visitar el palacio Ricci, obra de Peruzzi y, fuera de las murallas, el Templo de S. Biagio y la Iglesia de Santa María delle Grazie.
La naturaleza de la Valdichiana es de gran interés por su variedad y por la belleza de los lugares que ofrece al viajero. En particular, el “Oasis di Montepulciano” que está situado en el confín entre Toscana y Umbria, en la parte final de la Valdichiana.
Representa una joya encastrada en el territorio toscano que posee uno de los cañaverales más vastos de Italia Central. El parque está protegido por la Lipu (lega italiana de protección de las aves) y cuenta con numerosos ejemplares de aves y de peces que eligen esta área verde como habitat para la reproducción. Son importantes, en el interior del parque, las áreas boscosas que contienen el cañaveral llenas de chopos y sauces.
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