Cortona es un espléndido burgo medieval que surge sobre un pilar natural a 651 metros sobre el nivel del mar, al margen oriental de la Valdichiana, desde donde se puede disfrutar de un panorama que comprende la Valdichiana, los volcanes inactivos de Amiata y Cetona y el Lago Trasimeno.
Cortona está situada a medio camino entre la costa tirrénica y la adriática y separa las regiones de Toscana y de Umbria. El clima es templado; el invierno no es muy frío y en verano las temperaturas no son excesivamente altas.
Es una pequeña ciudad se caracteriza por los restos de su pasado etrusco como las murallas que rodean el Museo de la Academia Etrusca situado dentro del yacimiento.
Cortona ofrece, desde el punto de vista artístico, yacimientos archeológicos etruscos donde se encuentran tumbas y túmulos que pertenecen a los siglos VII y IV a.C a los que la gente del lugar llama “Melone” debido a su particular forma.
Los sitios más interesantes son el “Melone François”, descubierto en 1842 por el francés Alessandro François y el “Primo Melone del Sodo” descubierto en 1909.
Del arte cortonés, son muy interesantes los palacios de la pudiente aristocracia altomedieval de la ciudad, el Palacio Quintani (s. XIII), el Palacio Alfieri-Cozzi (s.XIII) con sus escudos de armas y el Palacio Servini-Cucciati (s. XIV) con su portal renacimental. La iglesia de San Francisco,de gran valor artístico, fue construida en 1247 por el Fraile Elia en estilo gótico y conserva sus características a pesar de las varias reestructuraciones llevadas a cabo en epocas sucesivas.
La ciudad cuenta entre sus huéspedes artistas ilustres como Signorelli, Laparelli y Berrettini. Por último, son interesantes el Museo de la Academia Etrusca y el Museo de Farneta.
Cortona, desde el punto de vista natural, se sitúa en una zona privilegiada donde la belleza del paisaje es un escenario constante que acompaña a los habitantes de la ciudad y a sus visitantes. A parte de la variedad natural de la hermosa Valdichiana, una zona de interés es seguramente el Lago Trasimeno con una superficie de 128 Km².
El Trasimeno presenta todas las caracteristicas de una reserva natural y como tal hay que protegerla.
Este precioso habitat natural con sus aguas donde está permitido bañarse, es visitado cada año, sobre todo en verano, por unas 30.000 personas.
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