Sólo la colocación orográfica de Turín ya merece un viaje. Turín es una ciudad auténtica, una gran ciudad encerrada en una cortina de montes y colinas. Es una ciudad de llanura, que refleja la expansión de la montaña a la llanura de la dinastía Saboya a lo largo de los siglos. Pero también es una ciudad con una vocación alpina intacta: un punto de apoyo concreto y sugestivo que la diferencia de cualquier otra metrópolis europea.
En este pasillo perfectamente llano, excavado por ríos y torrentes afluentes del gran río Po, que precisamente en Turín asume sus dimensiones características, el genio de César Augusto puso los cimientos racionales del castrum que está dedicado a él, Augusta Taurinorum: una huella decisiva, que los arquitectos e ingenieros de los duques y reyes Saboya y de los siglos XIX y XX respetaron.
Con el desplazamiento de la capital del nuevo Reino de Italia de Turín a Florencia y a Roma, esta ciudad ortogonal, cuadriculada, pragmática y culta parece haber sido construida con un destino: el de reconvertir sus energías físicas e intelectuales en la mayor aventura industrial del siglo XX, la del automóvil.
Después de haber sido la capital de Italia y, antes que Sicilia y Cerdeña, Turín experimentó en su propia carne, como auténtica ciudad-laboratorio que es, el nacimiento de un gran trust industrial y una transformación de la mano de una nueva soberanía, ya no política y territorial, sino industrial y financiera.
Pero Turín también se está preparando para modificar la última parte de su historia: la reconversión del Lingotto de fábrica militar a templo del terciario avanzado es la prueba más evidente. Turín dedica una atención nueva a la cultura y a sus instituciones, aquellas que, como el Museo del Automóvil, mejor interpretan la historia de la ciudad, su paso de capital de un estado burocrático-militar a punto de referencia para el desarrollo industrial y tecnológico contemporáneo y quizás, en un futuro, Turín sirva de modelo para la gestión del inagotable recurso que es el patrimonio cultural italiano.
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