La provincia de Nuoro está situada en el centro de Cerdeña y se extiende a lo largo de la costa de la isla, con una superficie de 7.044 Km²; de ésta, el 35% está ocupada por montañas y el 65% por colinas y ofrece un peculiar ambiente natural.
Los lagos artificiales con sus aguas dulces y sus costas ricas en playas, calas y acantilados, bañados por aguas de un intenso azul dan un toque de romanticismo al agreste panorama.
Muchas grutas de estalactitas y estalagmitas abren sus tesoros a los apasionados. En todo el paisaje predomina la flora típica del Mediterráneo, los olivares y las tunas. El origen geológico de algunas zonas de la provincia se remonta al mesozóico y son de gran interés las formaciones calcáreas pertenecientes al mismo período, las más grandes de Cerdeña. Los principales recursos son sin duda alguna el ambiente natural, que resulta todavía casi todo intacto, uno de los pulmones verdes de la zona del Mediterráneo, y el sector agroalimentario todavía unido a la cultura local y a los tradicionales métodos de producción y transformación.
Las primeras huellas de presencia humana han sido halladas cerca de la gruta Corbeddu de Oliena con repertos que se remontan al 12.000 a.C. En la provincia hay muchos testimonios de la época "nuragica": "nuraghi" (monumentos prehistóricos típicos de Cerdeña), aldeas, tumbas de gigantes, pozos sagrados. Durante la dominación de Cartago y de Roma, los habitantes de la zona opusieron una tenaz resistencia a los invasores; los Romanos construyeron también un centro en Forum Traiani (el actual Fordongianus, en la provincia de Oristano) para impedir las incursiones de los Barbaricinis (los habitantes de Barbagia).
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