Irlanda del Norte lo tiene todo. Disfrute de su patrimonio histórico y de su inigualable belleza natural. Le sorprenderán sus ciudades bulliciosas, la vida nocturna, los festivales, las actividades al aire libre, una gastronomía sensacional y espacios naturales vírgenes en los que podrá relajarse y recargar energías.
En los últimos años los cambios han sido vertiginosos. Sin duda alguna, la vida nocturna de Belfast, con sus bares modernos y el ambiente de club, los pubs tradicionales y los restaurantes para gourmets son elementos que atraen a todo tipo de público. Un buen indicativo de la efervescencia de Belfast es el número de camas hoteleras, que en los últimos cinco años se ha triplicado.
Fuera de los límites de la ciudad enseguida se encontrará en medio de la campiña, salpicada de granjas y villas comunicadas entre sí por carreteras rurales llenas de encanto. Según un informe de la ONU, Irlanda del Norte tiene el segundo índice de criminalidad más bajo del mundo desarrollado; sólo Japón es más seguro para el turista.
Si hablamos de extensión, podemos decir que Irlanda del Norte es pequeña. Escoja un centro de operaciones —un hotel, una casa de campo, lo que más le guste— y haga todas sus visitas en cómodas excursiones de un día. Por la variedad de sus paisajes la región parece más grande de lo que es. Montañas, cañadas, lagos, páramos de turba... todo al alcance de la mano.
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