Fermanagh, situada en el noroeste de Irlanda, es un verdadero paraíso para el visitante, que dispondrá de una gran variedad de cosas por ver y hacer, una experiencia inolvidable de diversidad y calidad. En Fermanagh podrá disfrutar de un día relajante en el lago, o si le apetece algo más activo puede ir de excursión y acercarse a los impresionantes acantilados del lago Navar o del Cuilcagh Mountain Park.
Fermanagh es conocida por sus tranquilos lagos —lagos Lower Erne y Upper Erne—, ideales para los paseos en barca y los deportes acuáticos. Los lagos, que cubren una tercera parte del condado, son también un paraíso para los aficionados a la pesca, una práctica muy popular en la región.
El pasado histórico de Fermanagh se refleja en tres magníficas construcciones pertenecientes al National Trust, entre ellas Castlecoole, una de las mansiones neoclásicas de Irlanda más apreciadas. Otras visitas de interés histórico son el Castillo de Enniskillen, que acoge el museo del condado y el Royal Inniskilling Fusiliers Museum (museo militar); la Isla de Devenish, donde todavía pueden verse las ruinas de una torre redonda del siglo xii y una abadía agustiniana; y el Buttermarket Craft and Design Centre (centro de artesanía y diseño), ubicado en un antiguo mercado del siglo xix completamente restaurado.
La cultura y la artesanía son muy apreciadas por los lugareños, razón por la cual la localidad es famosa por su artesanos, premiados con galardones de prestigio internacional. El centro de artesanía más renombrado es Belleek Pottery, el taller de cerámica más antiguo de Irlanda, especialmente conocido por su porcelana vidriada. Con más de un premio en su haber, otro famoso centro de artesanía de Fermanagh es el Sheelin Irish Lace Museum, el mayor museo de piezas de encaje de Irlanda del Norte.
Fermanagh esconde un montón de «rincones secretos» que esperan ser explorados, como por ejemplo la belleza subterránea de las Marble Arch Caves, donde a bordo de una pequeña barca especialmente iluminada podrá visitar las estalactitas y estalagmitas de sus grutas.
Después de un día descubriendo los encantos de Fermanagh seguramente le apetecerá una buena cena y la posibilidad de relajarse al son de la música tradicional irlandesa. Más tarde quizá le queden fuerzas para salir de marcha en alguno de sus clubes. |