Antes del gran crecimiento que experimentó en los siglos XVII y XVIII, Whitehead era una pequeña aldea llamada Chichester. De hecho, en la Chester Avenue todavía se pueden visitar las ruinas del Castillo de Chichester, construido por Sir Moses Hill. Whitehead forma parte de la red de ferrocarril de la provincia; además, en la aldea se encuentra la sede de la Railway Preservation Society de Irlanda, donde se muestran locomotoras antiguas y máquinas de vapor. También podrá subirse a alguna de las afamadas Portrush Flyer, unas viejas locomotoras de vapor con sus vagones originales que todavía viajan por Irlanda.
La villa se convirtió en el enlace ferroviario principal entre Larne y Belfast, cosa que animó a mucha gente a trasladarse a esta zona, un oasis de paz alejado del frenesí urbano. A fines del siglo xx ya se había convertido en uno de los centros turísticos más apreciados de la provincia.
En la localidad cuentan con dos campos de golf, el Whitehead y el Bentra, en los que tanto los golfistas más veteranos como los principiantes encontrarán desafíos a su medida.
El mejor lugar para apreciar la accidentada y cambiante costa de Antrim es, sin duda alguna, el camino de Blackhead, que va desde Whitehead hasta Blackhead pasando por Port Davy. Los que prefieran quemar calorías pueden subir las escaleras de piedra que llevan hasta el faro. ¡La recompensa que les espera merece el esfuerzo! |