Caernarfon, imbuida de historia y con sus calles siempre rebosantes de actividad, está situada frente al fabuloso paisaje de las montañas del Parque Nacional de Snowdonia.
Muy pocos pueblos británicos pueden alardear de poseer una historia ininterrumpida que se remonta a los tiempos prerromanos. En esta localidad abundan los vestigios de este pasado milenario. En los alrededores de la villa se conservan numerosos restos prehistóricos, por no hablar de las ruinas de Segontium, una fortaleza romana situada en el centro del pueblo. Sin embargo, la joya de Caernarfon es la enorme fortaleza erigida por Eduardo I, la más importante de todas las ciudadelas que constituían el «cinturón de acero» construido durante la conquista del Norte de Gales. Sin duda alguna, se trata de uno de los castillos más imponentes del país. Su arquitectura todavía refleja la influencia romana. En este castillo nació el primogénito de Eduardo I, razón por la cual existe la tradición de nombrar príncipes de Gales a los primogénitos de los monarcas británicos. De hecho, el actual príncipe de Gales fue investido aquí en 1969.
Caernarfon acoge además un importante mercado local, así como una zona comercial con tiendas de calidad, buenos restaurantes y una oferta de alojamiento muy atractiva. Caernarfon es el punto de partida idóneo para aventurarse por el paisaje accidentado del Snowdonia National Park.
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