En un lugar estratégico en la ruta que une París con Burdeos, en el corazón del valle del Loira, se halla la ciudad de Tours, notable por su vigor económico y cultural pero también por su pasado, del que quedan algunas muestras artísticas.
La ciudad está íntimamente ligada a la historia del cristianismo francés y era punto clave en una de las rutas santiagueñas que cruzaban la Galia, precisamente la vía que llegaba de París y que tiene el nombre de Tours: la Vía Turonense.
Tiene Tours unos 300.000 habitantes, y se alza en una altitud entre los ríos Loira y Cher. Es el lugar idóneo para recorrer la cuenca del Loira y visitar los importantes castillos, tales como los de Blois, Chambord y Chenonceau.
Es la capital de la Touraine, y tiene una parte amplia y racionalista de los siglos XIX y XX y una zona antigua donde perduran edificios de interés, entre ellos los restos del gran templo de San Martín, centro de peregrinación medieval.
Tours es el centro de una parte de Francia que ha merecido la atención de reyes, nobles, poetas y artistas que han dejado un interesante legado cultural. Por eso Tours está íntimamente ligada a la historia y a grandes personajes, como San Gatien, evangelizador de las Galias; San Martín; Gregorio de Tours; Alcuino, y –modernamente- Anatole France y Henri Bergson.
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