Mulhouse se encuentra en el sur de Alsacia, a tan sólo 30 minutos de Basilea (Suiza), Freiburgo (Alemania) y el EuroAirport, y a sólo una hora de Estrasburgo.
Mulhouse recibió su nombre por primera vez en el año 803. En 1308, la ciudad obtuvo la condición de Ciudad Imperial y se mantuvo como una república independiente hasta 1798, año de su adhesión a la República francesa. Durante el siglo XIX, Mulhouse se convirtió en una de las ciudades industriales más ricas del país. En la actualidad están surgiendo nuevos sectores industriales además de los más convencionales (automovilística, electromecánica, química): fabricación integrada por ordenador, telecomunicaciones, servicios industriales aplicados a las ciencias informáticas, ingeniería y ciencias medioambientales.
Vale la pena visitar el centro histórico de la ciudad. El impresionante “Place de la Réunion” medieval y el “Nouveau Quartier”, un conjunto de edificios del siglo XIX de innovadora arquitectura, por ejemplo, son una prueba importante del legado histórico de Mulhouse.
Mulhouse cuenta con gran cantidad de hermosos museos, como son el Museo Nacional del Automóvil único en el mundo gracias a su colección Schlumpf; el Museo Nacional del Ferrocarril y su inigualable colección; el Museo del Tejido que recuerda el suntuoso pasado de la ciudad; o el Museo Electropolis EDF dedicado a la electricidad. O tal vez prefiera dar un paseo por sus hermosos parques como, por ejemplo, los Jardines zoológicos y botánicos. Otros museos en las afueras de la ciudad también le sorprenderán: el Museo del papel pintado en Rixheim, el Ecomusée en Ungersheim (un museo al aire libre) y el Parque Wesserling – Museo Textil en Husseren-Wesserling.
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