Bergerac une la dulzura de sus paisajes, el encanto de su casco viejo, el sabor de las especialidades de su tierra.
Uno de los ríos más bonitos de Francia, la Dordoňa, cruza Bergerac, presente durante las diferentes épocas históricas, éste ayudó primero en la economía para ser utilizado después en el turismo (paseo en gabarra, pesca, senderismo...)
Apreciando la calidad de los adornos florales del municipio (cuatro flores en el concurso de las ciudades y de los pueblos floridos), descubran, en un entorno protegido pero no por eso menos animado, la gastronomía local y los sabores leyendarios, las numerosas animaciones, los vinos de Bergerac, los mercados y los rastros, los senderos pedestres adaptados...
Renovado, el casco viejo es hoy el lugar predilecto de los habitantes de Bergerac que aprecian pasear por sus calles y plazoletas, admirando a la vez sus museos y sus edificios reformados.
El patrimonio de Bergerac se conserva y se renova respetando los estilos arquitectónicos de los siglos pasados.
Situado en la casa Peyrarède, en el corazón del casco viejo, el museo de interés nacional del tabaco presenta la historia social y cultural del tabaco y, a través de los aňos el de las civilizaciones.
Ocupando una casa de ladrillo con entramados, plaza de la Myrpe, el museo del vino y de la flotilla relata el transporte por barco, la evolución del viňedo y el patrimonio fluvial de la región de Bergerac.
Por descubrir también, la plaza de la Myrpe y sus casas con entramados pintorescos, la plaza Pélissière con su iglesia Saint Jacques, antaňo parada en el camino de Santiago de Compostela y el claustro de los “Récollets”, hoy casa de los vinos que forman el corazón turístico de Bergerac.
texto: ciudad de Bergerac
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