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Pamplona, nos presenta un gran contraste entre la ciudad moderna, con numerosos jardines y grandes avenidas y la ciudad medieval amurallada, con pequeñas callejuelas, plazas y antiguos monumentos. Y esto ocurre, a diferencia de otras ciudades que mantienen separados su casco antiguo y el moderno, conjugando admirablemente tradición con modernidad en las mismas zonas.
Así lo podremos apreciar fundamentalmente en su muralla, reconstruida en el s. XVI y XVIII, que en extraordinaria longitud, parcialmente paralela al río Arga, abraza la ciudad. A su flanco pasaremos por los más bellos y modernos jardines, grandes avenidas y los más antiguos monumentos de la ciudad, todo ello en extraordinaria armonía.
Y es esta la razón por la que la hemos elegido como espina dorsal de nuestro itinerario pues nos orientará en nuestro recorrido monumental y a su vez nos mostrará la bella conjunción de la modernidad con la tradición.
Comenzamos por un simbólico extremo, el de la Plaza de toros, llamada de Hemingway, por ser a este insigne autor al que Pamplona agradece el haberse hecho tan conocida en el mundo entero.
El extremo de la muralla junto al río Arga, se encuentra la Plaza de Toros, que queda fuera de la muralla, señalando uno de sus extremos. Esta plaza que Hemingway citara en su literatura constituye uno de los más importantes escenarios taurinos de España, sobre todo en época de Sanfermines, cuando se constituye en meta de la aforada carrera de los jóvenes que participan en el encierro y escenario de las mejores corridas del año.
Muy cerca de la misma se encuentra la Plaza del Castillo también taurina, pues en ella tenían lugar las corridas de toros hasta 1893. En 1910 se instalaron sus cafeterías, donde más de una vez se sentara Hemingway. Esta plaza sigue siendo, de algún modo, el "corazón de la ciudad".
La Catedral, Obra de estilo gótico, reconstruida entre 1397 y 1530, es uno de los edificios religiosos más importantes de España. Su fachada, de estilo neoclásico, fue realizada por Ventura Rodríguez en el s. XVIII.
El templo se asienta sobre uno anterior de estilo románico, consagrado en 1124. De éste se pueden aún apreciar sus vestigios en el Museo Navarro así como en su Refectorio. Su claustro gótico está considerado como uno de los más perfectos y bellos de Europa. En su nave central se pueden admirar el Mausoleo de los Reyes de alabastro, realizado en 1415 en el más puro estilo borgoñón, con las figuras yacentes de Don Carlos III de Navarra y Doña Leonor.
Merecen también mención especial el retablo del s. XV; La Adoración de los Magos; la Capilla de Barbanza, del s. XIV; la Fuente de Santa Cruz, con el Sepulcro de los Condes de Gades y la Puerta Preciosa.
En el Museo Diocesano, antiguo refectorio de los canónigos, construido en 1330, se encuentran dos importantísimas reliquias; la del Lignum Crucis y la del Santo Sepulcro.