Moros y Cristianos en Alhambra, Europa
Desde la cima, la Alhambra combina lo grande con lo pequeño, lo majestuoso con los más sensibles detalles. El orden arquitectónico es parte y hace uso de los elementos naturales: aire, agua y luz. La geometrÃa anida en los innumerables arcos calados, en los azulejos policromados, en las muchas columnas, puertas y ventanas que hacen de este arte una geometrÃa humanizada.Â
Los musulmanes, herederos de quienes tuvieron vivienda tan provisional como las tiendas del desierto, no dudaron en mimarse en las laderas andaluzas. Algunos dicen que en Oriente las paredes no se adornan por estética, sino sólo para ocultar la miseria de los muros de barro. Como sea, el fin justifica los medios.Â
La Alhambra se fue modificando y construyendo en el tiempo. Un poco, o bastante, por la incomprensión cristiana, y otro poco por el espÃritu de novelerÃa de sus habitantes. Todo es cambiante, se va de sorpresa en sorpresa. Por ejemplo, en la Sala de los Reyes aparece pintado sobre el abovedado techo la estampa de diez soberanos musulmanes reunidos en asamblea y sentados en cómodos almohadones. Teniendo en cuenta que el arte musulmán rehusa representar la figura humana -de acuerdo con el espÃritu del Corán- resulta lÃcito suponer que las pinturas de esta estancia son obra de un artista cristiano.Â
Los cristianos no sólo pintaron techos en los palacios árabes, sino que también construyeron edificios, entre los que se destaca la estructura del Palacio de Carlos V. El rey, nieto de los reyes católicos, fue a pasar un verano a Granada, y se enamoró de la región. Entonces decidió construirse un “recinto”. Fue asà como, en 1527, el arte renacentista empezó a formar parte de este espacio sensual moro.Â
Detrás de estos cruces de culturas y estéticas diferentes, también se levantaron edificios de los que hoy apenas quedan recuerdos.Fuente:averlo.com